25 de diciembre de 2014

CHOCOLATE

Lo sentí, desde mi alma lo sentí. Olía aquella dulce fragancia que embriagaba todo mi ser y hacia que me quisiera comer el propio aire. Me levante con los ojos cerrados, con mis manos por delante palpando las rasposas paredes de mi oscura habitación. Fui al pasillo y el olor se intensificó. Mientras seguía andando, oí un repiqueteo en la madera, uno con ritmo y con alegría. Sin tan siquiera abrir los ojos, sonreí:

-Hola Chispas, buenos días.-dije danzarino a mi perro. Seguí andando evitándome caer sobre él. Abrí un ojo lentamente mientras mil agujas se clavaron en mi parpado, haciéndome notar la escozor del sol por la mañana en mis pupilas dilatándose.  Palpé un pomo, el baño. Tenía que ir, ya. O me lo haría encima. Abrí rápidamente la puerta antes de darme cuenta pero, que estaba puesto el pestillo. Laura, mi hermana menor, seguro.

-Laura abre, ¡me voy hacer viejo esperando!-dije chillando. 
-Vete pesado, ¡hoy viene David!-contesto ella con furia.
-Pues David no querrá verme con meado encima,¿no?-chillé yo más fuerte. Se hizo un silencio por unos segundos antes de oír el pestillo abrirse. Me dejó entrar y hice pis mientras ella se peinaba su larga melena y la recogía en una bella trenza. Me puse a su lado y con una sonrisa picara dije- Para que lo sepas, David cambia de acera antes de salir contigo, FEA.- Y me fui corriendo con sus pies pisándome los talones hasta la cocina, el punto 0 del olor de antes. Cerré la puerta detrás de mi y puse una silla para que no pudiera entrar, dentro mi madre me miraba con desaprobación.

-Hola, cielo. ¿Le has dicho fea a tu hermana? Sabes como se pone, tiene 15 años, tu 17. ¿Por qué la sacas tanto de quicio?

-Porqué si le reconozco que es guapa desde el principio no se va a esforzar-dije con tono de hermano mayor, sabio y profundo.

-Bueno, prefiero que me digas eso a saber la verdad, es más bonito. Tengo chocolate, ¿Te has despertado por eso?

-Desde siempre me ha encantado el chocolate, nose porqué-respondí con asentimiento.

-Eso fue porqué a tu padre se le cayo chocolate fundido en tu biberón y te gustó tanto que siempre te lo pusimos.

-El chocolate fundido une a las familias y a los amores, menos el mío. Ahora ya empiezo a replantearme el chocolate.

-¿Porqué?- se giró ella confundida. La miré con seriedad.

-Todas mis novias me han dejado con chocolate. El chocolate une, y el chocolate destruye.


¡Hola a todos!

Esto es un escrito para una palabra, una historia. El tema era chocolate. ¿Os a gustado? Comentad

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