8 de marzo de 2015

Cuéntame tu historia III:El poder de Halloween

Nombre: Suria
Característica: sirena
Físico:
-Humana: a vuestra elección
-Sirena: cabello entre verde y azul (podéis asemejarlo a las algas o algo parecido), ojos sin pupila, verdes. El resto de características las podéis elegir vosotros.
Situación: no te dejes engañar por su belleza. Estas criaturas no son lo que parece y en la noche de brujas, donde todo vale, su poder es más fuerte. Ten cuidado.
Nombre: Kalen
Físico: alto, delgaducho, moreno Personalidad: solitario, emocional
Situación: en la noche de Halloween, pasea por el cementerio. Y ve algo que no debería haber visto.

Andaba en silencio, solo escuchando mis pasos y mi respiración. Las calles estaban oscuras y había todo tipo de seres. Todos bajitos pero tenebrosos. Me venían ganas de comérmelos de un bocado. Algunos me señalaban, otros iban cogidos de la mano con señoras que les alejaban de mi. Una pequeña sirena se me acercó corriendo:

-Yo también soy una sirena, algún día seré como tu de bonita. ¿Cómo puedo?

-Come muchos hombres, van bien para la piel.- Y mi lengua bífida se mostró en advertencia. La niña empezó a chillar y se fue corriendo.- Estúpidas sirenitas, se espantan por cualquier cosa.
Seguí andando rápida, hasta acercarme al Lawrence, quién me sonreía.

-Me gusta, parece hasta real. ¿Vamos a la playa?-Asentí.- Genial.

Anduvimos por las calles y fui desprendiendo mi aroma secreta, por los poros de la piel, viendo como Lawrence iba poniéndose nervioso y mirándome cada vez más. Sonreí misteriosamente y me cogió de la mano. Le mire con mis ojos alga sin pupilas, hipnotizándole por cada parte de su cuerpo y cerebro. Llegamos a la playa y nos sentamos. Me empezó a besar con insistencia, como si le faltara aire.

-Suria, te quiero mucho Suria.- Pero sabía que solo lo pensaba por mí. Decidí quitarle un momento el hipnotismo, para comprobarlo por mi misma. Cuando despertó en medio de un beso, abrió los ojos de repente y me miró. Sonrió y me beso de nuevo, cogiéndome por ni desnuda cintura y mi piel ahora pálida, por la semi-transformación.-No sabes desde cuando hace que quería hacer esto.

La verdad es que yo también le amaba. Amaba sus palabras dulces y sus besos. Pero era un amor imposible. Dejé que me siguiera besando despacio, mientras su manos recorrían mi cuerpo. No podía soportar la idea de tener que matarlo y comérmelo. Me daban arcadas pero, debía hacerlo por padre y madre y por mi. Hoy mi poder estaba en su máxima esplendor y debía luchar con el poder de los humanos. Ellos aun no sabían que esa noche los humanos se veían mágicos y misteriosos, haciendo que el trabajo se nos hiciera difícil. Oí un silbido que provenía del romper de las olas y con ellas un susurro:
-Comételo, ahora hija mía.

Esa era madre. Decidí no escucharla y seguir besando a Lawrence. Al cabo de un rato oí gritos enfurecidos de mi madre en el fondo del mar, pero Lawrence no los oía y eso me bastaba:

-Se lo que eres. Siempre lo he sabido y se que me quieres matar. Pero no importa, te amo demasiado como para impedírtelo. Suria, te dejo comerme.- Miré a Lawrence con miedo, sabía mi secreto.- Sé cuando lo que decía me lo decías tu y cuando no. Se que me quieres y comprendo que sea imposible. Solo déjame decirte que de momento quisiera seguir besándote.

Lawrence hizo una sonrisa triste y le miré sorprendido. No era de muy hablar así que solo seguí besándole y negando con la cabeza, no quería. Me daba igual mi trono y todo el mundo marino. Podía vivir como humana y lo que fuera necesario para estar con ese humano. Esos pensamientos fueron interrumpidos por una sirena gigante en el mar, que sostenía un tridente y me miraba con ira, madre. Negué con la cabeza y ví como se acercaba, con su melena azul, como la mía, a toda prisa, para matarlo ella misma. La frené, no podía.

-No madre, lo amo.- Suplique.- Me quedo aquí, no puedo.

-¡¿Cómo osas?! Vas a pagar tu y tu humano por esto.- Apunto el tridente hacía mi solo se me ocurrió hipnotizarla y lanzarla mis esporas mágicas. Cuando estaba embobada contemplándome, le clave el tridente en estomago y automáticamente se convirtió en el cuerpo inerte de la humana que fue. Yo también perdí todos mis poderes, solo me quedó un vestido rosa y mi larga melena pelirroja, como era en realidad. Mi piel seguía blanca pero no parecía enferma y se me llenó el cuerpo de pecas. Lawrence sonrió y cogimos a lo que tenía que ser mi madre y lo lanzamos al mar con unas rocas. Después, nos lanzamos en la arena entre besos y abrazos.

...
-¿Esa es tu historia mamá? Pero si no eres una sirena, es tonto.- Soltó Kalen, un poco decepcionado.- Aunque ayer en el cementerio vi algo...

-¿Qué viste cielo?- ese era Lawrence que entraba por la puerta.

-Una chica comiéndose a un hombre, después otras chicas con semicolas la aplaudieron y se la llevaron. Fue extraño. ¿De verdad esa es vuestra historia papás?

-Si. Yo fui una sirena y él un humano.

-¿Por qué no le mataste?

-Porqué en Halloween solo hay una cosa más fuerte que el poder de las sirenas, el del amor.





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