14 de julio de 2015

Martes de Iniciativas: Cuéntame tu historia V

¡Hola mis páginas!

¿Qué tal el nuevo diseño? Espero que este dure por un buen tiempo, me gusta bastante. Para seros sincera, la mayoría de noches que no escribo, no leo o no juego a un videojuego, es porqué estoy diseñando. Normalmente leo en la cama estos días, así que antes juego un poco, escribo mis ideas para los libros que veréis en Wattpad y, diseño muchísimo. A Booklover le gustan todos los diseños y dice que voy mejorando en lo que respecta eso. Bueno, vamos al tema...

En esta ocasión es un poco especial. Nuestro protagonista va a ser un robot que no entiende los sentimientos humanos y a los humanos en general. Esa es la característica principal, vosotros elegís el resto. Puede ser desde un androide hasta un robot de cocina, cualquier cosa que se os venga a la mente. La forma, la función, el nombre (si queréis que tenga) etc, lo dejo a vuestra creatividad. Tenéis absoluta libertad :) ¡Dejad volar vuestra imaginación sobre las teclas y sorprendedme!



¿Aprender o no aprender los sentimientos?


-Me llamo Kónix, soy el número 22435 del modelo B: Robot de tareas del hogar y limpieza.

Las dos personas delante mío me miran con una cara que no logro encontrar en mi base de datos de emociones, así que espero a que digan ellos mismos sus pensamientos en voz alta.

-¡Hasta habla!¡Mira que bonita es!-dice la mujer en un alto volumen y saltando, esas características las adjudico a ilusión.¿Cómo se sabe cuando sentir eso? No entiendo el porqué de tantas emociones, con unas pocas vivirían mucho mejor, teniendo en cuenta el aumento de la esperanza de vida actualmente.-Kónix, un nombre peculiar. Este es mi marido Adam.-su dedo indica al hombre.-Y yo soy Samantha.

-Encantados Adam y Samantha.¿En que puedo servirles?-pongo mis manos en señal de ofrecimiento, como me enseñaron. Ellos ríen pero mi cara sigue igual, aunque no mi base de datos de emociones, no entiendo como pueden cambiar tan rápido.

-¡Nada de tareas de momento!-dice el hombre aun entre risas.-Queremos saber más de ti y tus funciones, eres nuestro primer robot. Siéntate.-finalizó señalando el sofá. Ellos lo hicieron y dejaron un hueco para, supuestamente, yo.

-No es necesario, no siento cansancio.-se miran entre ellos y sigo sin entender como ellos entienden los sentimientos pero yo no.¿Como una máquina como yo no lo logra? Asienten y me vuelven a mirar con una sonrisas que provocarían un gran dolor de músculos en cualquier anatomía humana.

-¿Qué puedes hacer exactamente, Kónix? Tu apariencia no me da ideas. Eres tan guapa...-Samantha suspira y mira a su marido.-Ahora entiendo porqué querías comprarla.

-La quería comprar porqué era la mejor y estamos muy anticuados. En el trabajo me hacían oferta. No te ofendas eh, Kónix, seguro que eres la mejor, pero el precio me hizo decantarme por ti.

-Entiendo, la relación producto precio es esencial en el intercambio comercial de bienes.-Sus caras reflejaron...esa cara la recordaba...Estupefacción, ellos sentían estupefacción.-En cuanto a mis funciones, serían las de limpieza en cualquier ámbito del hogar, preparación de comidas, sacar a pasear la posible mascota familiar, cuidar de los residentes del hogar y salir hacer compras y recados.

-¡Eso es mucho!¿No te cansarás si haces todo eso? Nos lo podemos partir.

-Eso sería inútil, pues para eso me compraron. Si el producto no tiene pleno funcionamiento no tiene sentido su uso en un principio. En cuanto a mis métodos de carga.-Me giré y tomé mi cargador y las instrucciones de uso.-Soy como un aparato cualquiera del hogar, de esa manera no es necesario gastar en comida, agua y otras necesidades humanas.

-Kónix, de verdad que no pasa nada por ayudarte. Acabaremos antes si lo hacemos todo juntas. Con esa apariencia no me permitiría nunca usarte cual esclava.

Mi apariencia consistía en dos coletas rubias, metal tintado a forma de piel blanca, unos metálicos labios color rosado y un vestido verde del mismo color que mis dos bolas de cristal oculares. Aparentaba la edad de una chica adolescente casi adulta, así que era comprensible sus preocupaciones.

-No se preocupe Samantha, no es problema para mi.

-Ni para mi, y mandamos nosotros.-asentí conforme y la mujer sonrío de nuevo. Que fácil era complacer a esa mujer.-Será mejor que Adam vaya a trabajar, o llegará tarde.

-Cierto.-se levantó y besó a su esposa. Me dirigió una mirada.-Te tiendo a mi mujer y a mi casa, espero no tener que pedir una devolución.

-No se preocupe señor.-agaché la cabeza y noté su mano en donde había mi pelo, mientras él reía.

-¡Era una broma Kónix, solo una broma! No tengo dudas de ti.-guiñó un ojo y se fue, dejándonos solas.

Limpiamos toda la casa y mientras Samantha se quedó dormida hice la colada y la comida. Al levantarse, su cara era de indignación.

-¿Por qué no me has despertado?

-Porqué tenía sueño, y dormir es esencial en un humano.-la mujer sonrío mientras negaba con la cabeza.

-¿Por qué no vamos al centro comercial y te compramos ropa? Vamos.-tomó las llaves de la encimera.-Nos vendrá bien relajarnos.

-¿Y la comida Samantha?-sacudió su mano y la puso en una fiambreras. Después las colocó en la nevera y emprendimos la marcha.

La tarde fue interesante y lúdica, aprendí de las modas de los humanoides y Samantha me comentó que para ellos es esencial comer un helado al día o podían morirse. Lo anoté mentalmente para esa noche prepararle un helado al señor Adam. No me gustaría que me devolvieran por matar a uno de mis amos, me desconectarían en seguida.

Samantha compró muchas cosas y, finalmente, entramos a una tienda dedicada a la venta de productos premamá y para bebés.

-Samantha, creía que no teníais hijos, Adam y usted.-me miró y me recordé de su advertencia.-Adam y tu.

-Bueno, no de momento.-dijo tomando unos peucos.-Pero, y esto es un secreto, estoy de 2 meses.

-Samantha, eso es una gran noticia. No entiendo el motivo de tu voto de silencio hacía Adam.-la mujer rió.

-Eso es porqué se lo diré hoy y será una sorpresa.¿Por qué no me buscas alguna ropita bonita que sea unisex? Veremos si esta latita tiene gusto para vestir.-asentí y me puse a mirar en función a lo que Samantha había elegido en otras ocasiones para ella. Tomé una camiseta donde ponía escrito "Incluso llorando te quiero" Al lado había unas abejitas y era blanca. Me dirigí donde estaba Samantha y se la mostré. Soltó un pequeño grito y se llevó las manos a la boca.

-¿Está bien?¿Necesita ir al ginecólogo por algún problema que le haya surgido?¿Vamos a urgencias?

-Kónix, no me pasa nada malo.-sonrío.-Esta camiseta es...-se puso a llorar y me dirigí a devolverla.-No, espera. Lloro de felicidad. Me encanta. Vamos a comprarla.

Asentí y la compramos. Llevábamos unas quince bolsas entre las dos y noté como mi batería, que no estaba desde un principio completamente llena, estaba apunto de acabarse. Mi vista digital empezó a ser borrosa y mis pasos torpes.

-Samantha, mi batería...-dije con el volumen al mínimo para no gastarla más.

-¡Kónix, aguanta!-soltó las bolsas y sacó su aparato.-¡Adam ven al centro comercial, Kónix no tiene batería y se esta apunto de apagar!

Todo el transcurso del tiempo me fue efímero y relativo, podía haber pasado un día o un minuto que no hubiera encontrado diferencia. De repente, como una luz en mi interior, noté como alguien enchufaba mi cargador en el talón de mi pie.

-¿Estas bien, Kónix?-pregunto Adam, quién apareció de repente en mi campo de visión. Asentí y suspiró.-Samantha me ha contado lo..ya sabes...-se tocó la barriga.-El niño. He visto la camiseta y me ha dicho que las has elegido tu, es muy bonita.

-¡Kónix!-gritó Samantha y tomó mi cara.-¡No me des más esos sustos!

-No debes alterarse, por el hijo.-dije con mi tono de siempre.

-¿Es que no te das cuenta aun? Has tenido un día para verlo.-lágrimas salieron de sus ojos y sentí algo en mi.-Tu para mi también serás una hija.

En ese momento, no sé si fue por el agua rozando mi titanio o por su cara, pero sentí que quizá podría intentar aprender las emociones.



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